Son numerosas las situaciones en que nuestra mente se ve tan atareada que cuando nos correspondería descansar somos incapaces de hacerlo porque no paramos de pensar. Esto es un verdadero problema, especialmente cuando nuestra actividad mental ni siquiera nos deja dormir bien.
Por ello aquí te ofrezco un sencillo ejercicio infalible para relajar tu mente y descansar plenamente.
Toma una ducha o baño a cierta temperatura, y disfrútalo unos minutos.
Ahora, debes buscarte un lugar tranquilo y cómodo donde podamos tumbarnos. El ejercicio se realizará con la habitación a oscuras y los ojos cerrados. Una música agradable y un poco de incienso pueden ser utilizados para favorecer tu relajación.
• Respira profundamente tres veces.
• Elimina toda la tensión de tu cuerpo y ve relajándolo desde los pies a la cabeza.
• Tómate el tiempo que necesites.
• Ahora visualiza tu cerebro, e imagina que tiene dos puertas.
• Visualiza que las dos puertas están abiertas y cómo los pensamientos que entran por la puerta de la izquierda se van por la puerta de la derecha.
• Es ahora el momento de cerrar la puerta de la izquierda impidiendo que ningún pensamiento pueda entrar en nuestro cerebro.
• Centra tu atención en los que todavía están en tu mente y vete despidiéndolos y observando cómo van saliendo de ti por la puerta de la derecha.
• Cuando haya salido el último pensamiento, cierra la puerta de la derecha. Así, ahora tu cerebro es una habitación vacía que está a oscuras.
• No hay pensamientos, no hay nada.
Mantén el estado de vacío mental todo lo que te sea posible, y si lo haces para poder dormir bien, déjate dormir con esa sensación.
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05 abril 2011
30 marzo 2011
RELAJATE SENCILLAMENTE
Este es un ejercicio ideal, para aquellos momentos en los que hemos sufrido mucho estrés o presión, como por ejemplo tras un duro día de trabajo, un examen importante, etc.
Está indicado para que te tranquilices, una vez llegues a casa, y no permitas que la mente siga analizando y dando vueltas.
Si lo deseas, lo puedes realizar con la habitación a oscuras y los ojos cerrados. Una música agradable y un poco de incienso pueden ser utilizados para favorecer tu relajación. Respira profundamente las veces que necesites para eliminar toda la tensión de tu cuerpo y ve relajándolo desde los pies a la cabeza. Tómate el tiempo que necesites.
El ejercicio consta de dos partes y lo harás tumbado y con los ojos cerrados de la siguiente manera.:
PARTE PRIMERA
• Respira lo más profundamente que puedas tres veces Después lleva tu atención a tu pies. Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención a través de la tibia, peroné y rodillas.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención a través de los muslos, pantorrillas, genitales, glúteos y cintura.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención ahora a través del abdomen, pecho, espalda, hombros, brazos y manos.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención a través de tu cuello, músculos de la cara, cuero cabelludo, y finalmente mente.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Vuelve a respirar profundamente tres veces y siente como eres un todo que pesa y se relaja; pesa y se relaja.
PARTE SEGUNDA
• A continuación imagina una luz muy dorada y brillante que comienza a introducirse en tu mente.
• Esa luz es totalmente revitalizante, de manera que siente como te despeja la mente y calma todas las ansiedades.
• Visualiza como esa luz va bajando por tu cabeza, a través de tu cuello, hombros, espalda, brazos y manos, pecho, abdomen, cintura, glúteos y genitales, pantorrillas y muslos, rodillas, tibia y peroné, tobillos y finalmente pies.
• Tómate todo el tiempo que necesites para que esa luz inunde todas esas partes de tu cuerpo y las revitalice, despeje y equilibre.
• Cuando hayas llegado a los pies imagina y siente como la luz hace que estés todo dorado, sale a chorros por las plantas de los mismos, y comienza a moverlos poco a poco. Ve moviendo todo el cuerpo lentamente hasta ir desperezándote del ejercicio y finalmente abre los ojos.
• Después levántate y estírate, especialmente la espalda.
Practícalo siempre que lo desees y pronto comenzarás a ver los resultados.
Está indicado para que te tranquilices, una vez llegues a casa, y no permitas que la mente siga analizando y dando vueltas.
Si lo deseas, lo puedes realizar con la habitación a oscuras y los ojos cerrados. Una música agradable y un poco de incienso pueden ser utilizados para favorecer tu relajación. Respira profundamente las veces que necesites para eliminar toda la tensión de tu cuerpo y ve relajándolo desde los pies a la cabeza. Tómate el tiempo que necesites.
El ejercicio consta de dos partes y lo harás tumbado y con los ojos cerrados de la siguiente manera.:
PARTE PRIMERA
• Respira lo más profundamente que puedas tres veces Después lleva tu atención a tu pies. Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención a través de la tibia, peroné y rodillas.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención a través de los muslos, pantorrillas, genitales, glúteos y cintura.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención ahora a través del abdomen, pecho, espalda, hombros, brazos y manos.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Sigue subiendo llevando tu atención a través de tu cuello, músculos de la cara, cuero cabelludo, y finalmente mente.
• Tómate tu tiempo para sentirlos y después imagina y siente como pesan y se relajan; pesan y se relajan.
• Vuelve a respirar profundamente tres veces y siente como eres un todo que pesa y se relaja; pesa y se relaja.
PARTE SEGUNDA
• A continuación imagina una luz muy dorada y brillante que comienza a introducirse en tu mente.
• Esa luz es totalmente revitalizante, de manera que siente como te despeja la mente y calma todas las ansiedades.
• Visualiza como esa luz va bajando por tu cabeza, a través de tu cuello, hombros, espalda, brazos y manos, pecho, abdomen, cintura, glúteos y genitales, pantorrillas y muslos, rodillas, tibia y peroné, tobillos y finalmente pies.
• Tómate todo el tiempo que necesites para que esa luz inunde todas esas partes de tu cuerpo y las revitalice, despeje y equilibre.
• Cuando hayas llegado a los pies imagina y siente como la luz hace que estés todo dorado, sale a chorros por las plantas de los mismos, y comienza a moverlos poco a poco. Ve moviendo todo el cuerpo lentamente hasta ir desperezándote del ejercicio y finalmente abre los ojos.
• Después levántate y estírate, especialmente la espalda.
Practícalo siempre que lo desees y pronto comenzarás a ver los resultados.
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