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21 junio 2013

LOS DIBUJOS DE LOS NIÑOS

Dedicado a mis dos seres de luz: Pablo y Manuele

¿Te has preguntado como se expresa un niño al dibujar? ¿Te has preguntado qué indican los personajes que pinta? ¿Y los tamaños? ¿Y las ubicaciones?

Pues mira, y verás!


TAMAÑO DEL DIBUJO

Grande: si sobrepasa los 2/3 del espacio disponible
Normal: normal
Pequeño: cuando no rebasa una cuarta parte del espacio disponible

Se proyecta la vivencia de la relación dinámica entre el individuo y el ambiente y, más concretamente, entre el individuo y sus figuras parentales. La forma de responder a las presiones ambientales y el sentimiento de autoestima, son también características bien reflejadas en esta variable.

Dibujos grandes: personas que reaccionan habitualmente a las presiones ambientales con actitud agresiva y expansiva. Si son demasiado grandes, tendiendo a presionar los bordes de la página, denotan “sentimientos de constricción ambiental, acompañados de acciones o fantasías sobre compensatorias”. El orgullo o vanidad, el deseo de superar los sentimientos de inferioridad, la necesidad de demostrar algo, ..., podrían ser otras tantas características anejas a este tipo de representaciones gráficas.

Dibujos pequeños: se asocian a una autoimagen de la persona insuficiente, a sentimientos de inferioridad, a formas auto controladas de responder a las presiones ambientales, y a retraimiento.

EMPLAZAMIENTO DEL DIBUJO

Arriba puede representar el mundo de las ideas, la fantasía, y lo espiritual
Abajo significa lo sólido, lo firme, y lo concreto
Centro puede representar la zona del corazón, de los afectos, y de la sensibilidad
Los dibujos situados en la zona inferior del eje vertical parecen revelar un mayor contacto con la realidad y corresponden a sujetos más firmemente arraigados. Según esto, el emplazamiento en la zona inferior del papel correspondería a sujetos más maduros. Con todo, si los dibujos llegan al borde final de la página, parece que reflejan tendencias represivas, inseguridad, necesidad de apoyo, y dependencia exagerada.

En el caso de la ubicación en la zona superior de la página, especialmente si el tamaño global del dibujo es pequeño y queda desplazado hacia el lado izquierdo, parece que existe una tendencia regresiva, ya que los estudios normativos realizados tienden a demostrar la existencia de una correlación negativa entre la edad y el uso preferencial de esta zona.

La ubicación en la parte central de la página, si el tamaño del dibujo es normal, indica seguridad; pero si este emplazamiento central corresponde a un dibujo pequeño, es indicio de una vivencia de prohibición de la expansión vital sobre el mundo ambiente.

Para interpretar según número de miembros de la familia acudir a la página 33 del libro

SOMBREADO

Las hipótesis que parecen mejor establecidas presuponen que el sombreado en cualquier cantidad es un índice de ansiedad, y que, si es intenso (en tal caso va acompañado de un trazo vigoroso y fuerte), refleja una descarga de la agresividad.

LOS BORRADOS

Al igual que los sombreados, los borrados parecen ser indicadores importantes de conflictos emocionales.

LA DISTANCIA ENTRE PERSONAJES

Dibujos en estratos

En el dibujo de la propia familia, la representación de los personajes en planos diferentes refleja en algún grado falta de comunicación, a no ser que los distintos planos se justifiquen por la presencia de un elevado número de personajes, que no pueden ser yuxtapuestos por razones de espacio, como en el caso de las familias muy numerosas.

La distancia emocional entre los distintos personajes de la propia familia se proyecta en numerosas ocasiones por la distancia física existente entre los mismos en los dibujos.

Incomunicación

La vivencia de la distancia emocional la llaman incomunicación, porque los personajes dibujados aparecen no sólo distanciados en el dibujo, sino también aislados. Cada unos ocupa una esquina del papel, tiene su propio espacio, o está absorto en una tarea individual. Los elementos de la familia no comparten nada, ni se observa ningún tipo de interacción o diálogo.

EL PADRE DIBUJADO EN PRIMER LUGAR

El niño dibuja en primer lugar al personaje que considera más importante, al que admira, envidia o teme.

LA MADRE DIBUJADA EN PRIMER LUGAR

La representación de la madre en primer lugar en los dibujos de niños refleja algún tipo de valoración, de identificación, o de dependencia.

UN HERMANO DIBUJADO EN PRIMER LUGAR

No es muy frecuente, y tal circunstancia parece ser un indicativo de conflictos emocionales de cierta importancia. Probablemente el hermano dibujado en primer lugar es a la vez admirado y envidiado, pudiendo ser a menudo el causante principal de las tensiones emocionales del sujeto que realiza este tipo de dibujos.

Por otra parte, empezar la representación de la propia familia dibujando un hermano puede proyectar también una cierta desvinculación afectiva de los padres, que en muchos casos aparecen desvalorizados y separados entre sí, quedando desmembrado y roto el parental.

SE DIBUJA PRIMERO A SI MISMO

Se dibujan generalmente en la parte izquierda de la página. Estos dibujos suelen ir acompañados de otros indicios de autovaloración, como tamaño más grande, mayor profusión de detalles, mayor tiempo dedicado a sí mismo que al resto de los personajes y, en general, mayor perfección.

Los problemas de egocentrismo guardan alguna relación con el nivel sociocultural de la familia, con el tamaño de la misma, con el lugar relativo dentro de la jerarquía de hermanos, y con el tamaño global de los dibujos.

EL PADRE DIBUJADO EN ÚLTIMO LUGAR


Una de las formas posibles de desvalorización de un personaje consiste en dibujarlo en último lugar, siempre que esto no quede justificado por el orden lógico derivado de la jerarquía familiar.

LA MADRE DIBUJADA EN ÚLTIMO LUGAR


Es poco frecuente.

SE DIBUJA ÚLTIMO A SÍ MISMO

El dibujarse a sí mismo en último lugar, no siendo hijo único o benjamín, debe interpretarse como un signo de desvalorización propia, y es, sin duda, de entre todas las características de desvalorización, una de las que pueden cuantificarse de una forma más objetiva.

SUPRESIÓN DE ALGÚN ELEMENTO DE LA FAMILIA


La supresión de algún elemento de la familia responde a un mecanismo de defensa consistente en negar una realidad que produce angustia. Ante el sentimiento de incapacidad de adaptarse a esa realidad, el sujeto reacciona negando su existencia. Podemos pensar que el niño que suprime a un elemento de la familia, de una forma inconsciente desea su eliminación. A este respecto debemos precisar, sin embrago, que los sentimientos del sujeto suelen ser en tales casos ambivalentes, pudiéndose apreciar frecuentemente la coexistencia del amor y del odio. Debido a los sentimientos de culpa que tal eliminación produce en el niño, este tiende a racionalizar su problema, como ocurre, por ejemplo, cuando en la entrevista nos indica que no ha tenido tiempo de dibujar cierto personaje, que no le ha cabido o, simplemente, que se le ha olvidado.

Eliminar a un elemento de la propia familia es la máxima expresión posible de desvalorización, e indicará siempre, por lo menos, problemas relacionales importantes.

En ciertas ocasiones la desvalorización se proyecta a través de una representación más pequeña, más imperfecta, con menos detalles, o distanciando el personaje desvalorizado del resto de elementos integrantes de la familia.

LA SUPRESIÓN DE LAS MANOS EN LOS DIBUJOS

La supresión de las manos en parte o en la totalidad de los personajes puede atribuirse (en niños de hasta 9 años) a la insuficiente capacidad analítica, dependiente del desarrollo intelectual.

LA SUPRESIÓN DE LOS RASGOS FACIALES EN LOS DIBUJOS

Es un indicativo más de desvalorización. Probablemente dicha supresión refleja algún tipo de perturbaciones en las relaciones interpersonales, ya que la cara es la parte más expresiva del cuerpo, y las facciones representan los aspectos sociales por excelencia.

LA ADICIÓN DE OTROS ELEMENTOS


Las adiciones más frecuentes consisten en dibujar uno o varios abuelos, primos, tíos, animales, o paisaje.


Los niños son seres puros, no contaminados culturalmente, ni socialmente, ni religiosamente, ni nada en la mente... Así pues, lo que transmiten es pura verdad. Lo tengo comprobado. Por ello, si quieres saber algo más de tu hijo y lo que piensa, por muy pequeño que sea, dile que te haga dibujos. Lo verás a él, y te verás a ti. Ya dije en el artículo de los colores del aura del pasado lunes, que si deseas, ellos te pintan espontáneamente el color de tu energía, es decir, el color del aura.

PD: la mejor manera de que un niño exprese, es que lo dejes solo en tu cuarto haciendo el dibujo... no influyas en él "pichita"!

10 junio 2011

NIÑOS HIPERACTIVOS Y NIÑOS INDIGO



Dicen que hay muchos niños hiperactivos, y enseguida la ciencia médica te lo explica (a la ligera).

Se sospecha que los colorantes azoicos están implicados en el desarrollo de alergias y de hiperactividad en jóvenes y niños. Desde julio de 2010, los productos que contengan este tipo de sustancias (dulces y bebidas azucaradas, normalmente destinados a estos dos grupos de consumidores), deben incluir la siguiente advertencia en su embalaje para poder ser comercializados en la Unión Europea: "Puede provocar efectos indeseables sobre la actividad y la atención en los niños". Para las asociaciones de consumidores, su prohibición estaría de sobra justificada, ya que estas sustancias sólo se utilizan para aumentar el atractivo de ciertos productos. En Suiza, dos de los supermercados más importantes del país se han propuesto eliminar de su oferta todo producto que contenga este tipo de sustancias a partir de 2012.

Un estudio llevado a cabo por el departamento de salud medioambiental y epidemiología de la facultad de salud pública de la universidad de Harvard, en Boston, relacionaba estos síndromes con la exposición de los niños a elevadas dosis de pesticidas. El estudio plantea la cuestión de si nuestro medioambiente sería el causante de la hiperactividad infantil, una enfermedad común en nuestro tiempo.
La primera descripción clínica de la hiperactividad se remonta a 1846 y la primera descripción detallada data de 1905. El TDA/H existe desde hace mucho tiempo, pero es muy probable que el actual contexto intensifique sus síntomas: la alimentación, el ritmo de vida a que están sometidos los niños y la gran oferta de actividades extraescolares desempeñan un importante papel en el desarrollo de estas perturbaciones. Aproximadamente entre un 7% y un 10% de los niños sufre este síndrome.

El término "hiperactividad" puede conducir a errores, ya que se puede estar ante un niño tranquilo y calmado que sufra problemas de atención. Debido a la complejidad de la enfermedad, es aconsejable que el diagnóstico sea realizado por un especialista en la materia.

En caso de que el diagnóstico resulte positivo, es importante que los padres conozcan las diversas alternativas a la medicación tales como la psicoterapia, la instrucción y el entrenamiento de los padres y del niño, el apoyo pedagógico e incluso entrenamientos informáticos para la atención y la memoria de trabajo.

En cuanto a la alimentación, es aconsejable evitar alimentos que contengan colorantes y azúcares. Si bien los colorantes, los pesticidas, los alimentos altos en azúcares y la presión a la que son sometidos los adolescentes no van a provocar la enfermedad por sí mismos, sí pueden desencadenarla o hacer que un caso bajo control se convierta en un caso grave.

Consejos:

Si se compran golosinas o bebidas azucaradas es importante prestar atención a la lista de ingredientes, al igual que en la compra de cualquier otro producto alimenticio. Los colorantes azoicos se presentan con los siguientes números: E102 (tartracina), E110 (amarillo crepúsculo, amarillo ocaso o amarillo n° 5), E122 (azorubina, carmosina), E124 (rojo cochinilla), E129 (rojo allura AC) y E104 (amarillo de quinolina). El amarillo de quinolina (E104) no es un colorante azoico, pero es igualmente sospechoso de provocar alergias e hiperactividad en los niños.

Y yo digo en voz alta, los niños hiperactivos son resultado de la hiperactividad impuesta por sus padres. Pero hay que distinguir entre niños hiperactivos, mal confundidos con los niños índigo de esta nueva era. Son los padres los que no entienden qué tipo de hijo tienen, porque no se detienen a entrar en sus padentros.

El índigo tiene aptitudes espirituales, le interesa el Yoga, el Reiki y otras cuestiones de imposición de manos. Mis dos hijos están inciados en Reiki desde temprana edad. Le interesan las terapias complementarias, la musicoterapia, la música nueva era, la musicosofía, e incluso le interesan los cristales: le encanta tener cristales, se deja poner cristales, se deja dar masajito.

Al hiperactivo necesitamos tenerlo dormido para darle masaje, porque se aburre, se cansa; y sin embargo reaccionan bien a la acupuntura, digito puntura, acupresión, y a las Flores de Bach y toda terapia floral.


El principio del doctor Bach fue siempre que las esencias, las plantas y las flores (las curativas, las de poder) del lugar de donde uno es y de donde uno vive, tienen el remedio -por eso se llaman “remedios florales-, de corregir el exceso o el defecto de la nota vibratoria que nos está perjudicando. Por lo tanto, ¿qué es un mal funcionamiento de los neurotransmisores, o una alteración del sistema nervioso central, cuya incidencia y manifestación en disfunción es un estado alterado, biológicamente hablando, del niño hiperactivo?. ¿Qué es?. Una disfunción energética. ¿Cómo se puede corregir?.

Con algo que aporte una vibración correctora, una vibración que corrija el exceso de actividad y la carencia de atención. Con terapias energéticas, que tienen resultados totalmente positivos, de cambiar y de positivizar el estado hiperactivo de un niño, poco a poco y paulatinamente, pero que da resultados, porque tenemos resultados.



Ahora bien, a la mayoría de médicos oficiales, incluso de psicólogos, la mayoría de psicólogos y psicólogas que no tiene ni idea de la terapia vibracional, les hablas de ello y te miran raro, porque no les interesa este tema, ni creen en ello… Y a pesar de que el doctor Bach, el padre de la medicina natural de terapia floral era un médico… Y ni aún así… Pero bueno, será poco a poco…

Los que van a cambiar los dos pilares obsoletos de la sociedad, que son el pilar docente y el pilar de la medicina son los índigo, cuando sean profesores y cuando sean médicos. De momento nos toca a nosotros, puentes índigo, padres, educadores, terapeutas índigo, somos el puente para que ellos consigan ese cambio de consciencia para relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con la vida de una manera creativa, con nuestro tiempo libre. Si no, como decía al principio: tiempo libre, calidad de vida y tecnología sin creatividad llevan a la destrucción. Y los índigos, recordemos, son totalmente creativos. Sólo se interesan y aprenden si sienten la pasión, la creatividad y esa motivación. Aprender de forma creativa.

Cualquier índigo se interesa por las terapias naturales, y reaccionan muy bien ante ellas, y el hiperactivo no tiene inquietudes espirituales, pero la gran mayoría de hiperactivos tiene la facultad índigo de poder ver seres de otra realidad, ángeles; sentir que su abuelita que murió hace cinco años les cuida, etc. Necesitan tranquilidad, por supuesto, tanto el índigo como el hiperactivo.



A nivel psicomotor, la psicomotricidad en el hiperactivo es problemática. No controla bien ni siquiera su propio cuerpo. Como que crece y no se ha enterado. Yo conozco hiperactivos que se tropiezan con sus propios pies. Cuando trabajaba con niños psicóticos y niños con problemas de déficit mental que les había afectado el aparto psicomotor, pues hacen eso: para salir por el quicio de una puerta, sólo que había que seguir en línea recta, y al final pues claro, se daban contra la pared, y había qué guiarles, etc.

O sea, que experiencia en lo que es un aparato psicomotor alterado, la tengo. Y de ahí el que observando a los niños hiperactivos, saque la conclusión (porque repito que todo esto es subjetivo, basado en mi experiencia) de que el niño hiperactivo no controla que su cuerpo crece, y como va creciendo se tropieza, va a sentarse y se cae al suelo, se da con el pico de la mesa, etc. O sea que a nivel psicomotriz el hiperactivo sí que tiene problemas.

En cambio el índigo, desde muy pequeñito, (sobre todo si mamá y papá le apoyan), controla el espacio fenomenalmente. Le encanta jugar debajo de las sillas, debajo de las mesas y controla muy bien el espacio. Al índigo le encanta crearse espacios. Le encanta hacerse cabañas. ¿Recuerdan ustedes que hacían eso de pequeños? ¿O preferían jugar con todo desparramado sin respetar los juguetes y rompiéndolos, o se hacían casitas?.... Los niños índigo hacen estas casas porque les gusta encontrarse en un ambiente como este… Sentir que su aura está protegida.




Ese es el motivo por el cual antiguamente en las cunas se nos ponía una tela, como en los cuentos de hadas: que cuando nacen el príncipe o la princesa duermen en una cuna con telas así; pues eso no tiene mayor secreto que el hecho de equilibrar nuestras auras. Porque cuando somos pequeños realizamos tantas actividades, nos manejan, nos jalan (el mundo de los mayores es así); pellizcos cariñosos, apretones, y los niños necesitamos equilibrar nuestros campos energéticos, y de ahí que el niño índigo, el niño que tiene su potencial de la parte derecha del cerebro expandido, o en vías activas de expansión, necesita reestructurarse, sentirse protegido; sentirse que se esconde debajo de una tela, una tienda, un “tipi” indio; debajo de la cama: lo necesita.

En cambio, el hiperactivo es todo lo contrario: si lo metes en un lugar no le ve la gracia a estar ahí debajo jugando, a menos que se quiera esconder momentáneamente, pero necesita agilidad. El hiperactivo necesita actividad; el índigo también, pero de otro tipo, y puede estar debajo de su casita de tela durante mucho tiempo.

Ante las situaciones nuevas, el hiperactivo se descontrola más todavía, se desborda, se sobreexcita; el índigo observa, disfruta, hace preguntas, aprende, se la pasa bien.



El índigo por muy pequeño que sea, no está extraño en el mundo de los adultos, no extraña. Los adultos son seres a veces más inmaduros que él, y a veces le inspiran compasión. Hace las preguntas directas, y sabe cuando tu falta de brillo en los ojos es por el corazón, por una necesidad o por una tortura que llevas aquí, lo sabe; no es un traductor ni un oráculo, pero es un ser sabio, y lo sabe. Y te hace las preguntas y te da las sugerencias desde su corazoncito infantil para hacer de catalizador. Es una maravilla, el índigo, en ese sentido.

Socialmente el índigo es respetuoso y amable, y el hiperactivo es un torbellino. Súper torbellino siempre. Le cuesta mirar a los ojos de quien le habla, y hay que estar dándole frases cortas. Yo a veces veo papás de hiperactivos que les dan grandes sermones, mítines, frases larguísimas interminables, y el niño ya iba tres galaxias diferentes de viaje y ha vuelto. No se está enterando de nada de lo que papá o mamá estaban hablando. El niño hiperactivo necesita frases cortas, repetitivas y premios y autoridad amorosa. Algo concreto y nunca ceder, porque el hiperactivo es muy dado a tirarse al suelo, a dar pataletas, a golpear y golpearse.


Repito: algún profesional podría diagnosticárnoslo como psicótico o autista, pero no lo es en absoluto. Está bastante desconectado de esta realidad (y con la terapia de energía se puede corregir esto), pero no es autista ni psicótico, es simplemente hiperactivo, y algunos de nosotros también lo fuimos, pero como no existían los psicólogos, repito, “si no hay psicólogos no hay traumas”; por lo tanto, cuando éramos pequeños como no había psicólogos, pues no nos traumábamos. Crecimos arrastrando maletas energéticas que unos las hemos debido transmutar, liberar, perdonar unos de una manera y otros de otras, y que en definitiva nos han servido para sí que estemos preparados, sí que sintamos que podemos ser padres tanto de un hiperactivo como de un índigo o de un índigo hiperactivo o de un hiperactivo que será índigo.

Ante una pérdida, el hiperactivo como que no se da mucha cuenta, como siempre está en la acción, a la mejor algún día pregunta: “¿Y el abuelito dónde se ha ido?”. “El abuelito ha muerto”. “¿Y cuando va a llegar?”. Y a los tres o cuatro meses: “¿Cuándo me dijiste que va a volver el abuelito?”. “El abuelito ha muerto”. “¡Ah!”… Hasta que va creciendo ya va entendiendo. Como que el tema de la muerte, la vida, como que su mente está bastante atemporal. El índigo también tiene una mente bastante atemporal, pero sabe que nacer es morir a otra realidad, y que morir aquí es nacer a otra realidad allí de alguna manera lo sabe. Y es más, te dice: “El abuelito se ha ido su cuerpo, pero al abuelito yo lo siento, yo lo veo, viene a mi habitación”… Te las puede decir cualquier cosa de éstas. Eso ante una pérdida.

Necesidad de amor y de cuidados. El hiperactivo constantemente, siempre porque es su base, el amor es la base para que se desarrolle y madure. ¿Qué hacían con nosotros cuando éramos pequeños, con los hiperactivos? Nos apartaban porque éramos un estorbo: no se nos podía llevar a las fiestas, tocábamos y rompíamos las cosas, y el hiperactivo es igual. Entonces necesitamos atención y cuidados siempre. El índigo por supuesto que también, pero lo hace cada tanto. El índigo sabe cuando estás haciendo un teatro, o cuando estás haciendo un cumplido. Si tienes un índigo en clase o sobretodo en casa, sabrás muy bien de lo que hablo cuando viene una visita o un amigo o una amiga, y el índigo le hace el escáner y ni siquiera se molesta en ser cariñoso ni amable. Y efectivamente esa persona, pues como que tiene una vibra rara, muy rara, y puede que tu no te hayas dado cuenta pero el niño si, y si no al tiempo. El índigo no suele equivocarse casi nunca, casi… Tampoco lo vayamos a tomar como un oráculo de amistades: “al nene no le cayó bien, no lo invites más”… Pues no…

Bueno, y ya que escribí de hiperactivos e índigos, decirte que los de ahora ya son nueva oleada, son los NIÑOS CRISTAL. Ya hablaré de ello en unos días.

¡Suerte con tu hijo! Yo estoy encantado con los míos, los adoro.