Buscar

Mostrando entradas con la etiqueta SEXO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SEXO. Mostrar todas las entradas

05 abril 2011

SEXO ENDEMONIADO

Incubos y súcubos:
Los demonios del sexo

Esas criaturas infernales que atacan a hombres y mujeres durante la noche para pervertirlos, robar su energía sexual y matarlos a polvos. Cuidado, mucho cuidado. Me da igual si lo crees o no, ¡existen!

De entre los muchos demonios que atacan sexualmente a los hombres y mujeres, tal vez los más fascinantes sean los íncubos y los súcubos, unas terribles criaturas que pululan por el mundo desde el Medievo, y pueden envenenar tu mente, extraerte la energía sexual y espiritual, endemoniarte, volverte loco de terror y placer. Y, si no pones remedio, incluso acabar con tu vida para mandarte directamente al infierno, sin contemplaciones ni ordalías.

Etimología

La palabra "SUCUBO" proviene de una alteración de "succuba" procedente del latín que significa "prostituta". La propia palabra deriva del prefijo "sub-" que significa "debajo de, debajo", y del verbo "cubo" significa "yo quedo". Por lo que, súcubo, es alguien que queda bajo otra persona. Considerando que un incubus (latin "in-", la posición en este caso es "en la cima"), por lo que, es alguien que queda encima de otra persona.

La leyenda/realidad de los súcubos es una explicación del fenómeno de las poluciones nocturnas y la parálisis del sueño.

El término INCUBO significa: "me acuesto sobre ti" , Íncubo (del latín incubare, ‘yacer’, ‘acostarse’).
Sinonimia del Incubo

Se le conoce por diferentes nombres alrededor del mundo de acuerdo al folclore popular regional:

En la isla de Zanzíbar (Tanzania) es conocido como Popo bawa, como un espíritu que ataca a los hombres cuando duermen.

En la provincia chilena de Chiloé es conocido también como el Trauco, representado como un enano que seduce a las jóvenes en pubertad, algunas veces el trauco es usado para explicar embarazos no deseados o súbitos, especialmente en las mujeres no casadas.

En Hungría es llamado Liderc y puede ser un amante satánico que vuela por las noches, y parece como una luz arrolladora o como un pájaro de fuego.

Es conocida como Mara en el folclore escandinavo, se suele representar con la figura de una mujer maligna y rencorosa, responsable de las pesadillas entre las personas.

En Paraguay es conocido como Kurupí, un ser mitológico con un gigantesco falo que secuestra mujeres para violarlas.

En Guatemala es conocido como El Sombrerón, un ser de reducida estatura, galante, que viste de negro, utiliza minúsculas botas y un enorme sombrero (de ahí su nombre), seduce a las mujeres jóvenes, enamorándolas con bellas canciones.


INCUBO

Descripción: Se trata de un demonio con forma masculina que ataca a las mujeres por la noche, en la cama, casi siempre mientras duermen. La apariencia del íncubo no es necesariamente atractiva, ya que no busca la seducción sino despertar en su víctima los instintos sexuales más bajos y primordiales.

Dependiendo el país, el íncubo se representa unas veces como un enano barrigudo, otras como un señor alto, delgado y peludo, otras como un joven apuesto y bien vestido y otras incluso como un pájaro de fuego. En todos los casos, siempre está dotado de un miembro descomunal.

Nombres: Atienden a nombres como Zabulón, Leviatán, Belaam o Alpiel Efelios y, aunque hay varias teorías al respecto, se supone que, tanto ellos como los súcubos, descienden de los Nefelines, ángeles caídos en desgracia que engendraron una raza degenerada.

Modus operandi: El íncubo se cuela en la mente femenina y siembra la lujuria, provocándole sueños húmedos, pensamientos de lubricidad desviada o exagerada, para pervertirla antes de atacar. Tras varias noches de precalentamiento, el íncubo se materializa y copula con la mujer en unos coitos tan salvajes y placenteros que la humana se derrite en mil orgasmos, a veces entrecortados por momentos de lucidez que deriva en auténtico horror.

A la mañana siguiente, la interfecta no recuerda casi nada, sólo que ha tenido un sueño húmedo, brutal y extraño y que, a juzgar por la cantidad de semen y sangre que hay en sus orificios, no ha sido una experiencia del todo irreal. Además, la víctima siente debilidad y abatimiento, ya que el íncubo ha empezado a extraer su energía erótica a través del coito.

Víctimas: Los íncubos atacan a todo tipo de hembras, sin importarles su edad, apariencia física o estado civil: lo mismo les da que sea guapa o fea, alta o baja, viuda, soltera o casada, embarazada o infértil, enferma o sana, ninfómana o anorgásmica: el caso es que sea mujer y que tenga una mínima energía sexual para alimentarse de ella, robándosela noche tras noche, de manera que el demonio se va haciendo cada vez más fuerte mientras su víctima (que, enganchada al placer, es capaz de dejar a su marido y todo para consagrarse al demonio) se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir ataques al corazón, o una muerte violenta ocasionada por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya consumido, no soporta.

Consecuencias: En caso de que la víctima se quede embarazada, puede dar a luz a bebés muertos o a retrasados mentales, pero también a abortos con apariencia medio humana-medio animal, criaturas deformes, perversas y con especial inclinación por el mal. En España son conocidas de siempre “las morlas”. Pregúntale a alguna abuela sobre la oleada de morlas a mediados de los 1.940 y 1.950 en España. Se dice que el mismísimo Anticristo podría ser engendrado por un demonio lúbrico, si bien hay teorías que sostienen que de estos polvos aberrantes pueden salir seres con increíbles poderes mágicos: no en vano, hay expertos que juran que el mago Merlín era hijo de un íncubo y una prostituta.


SÚCUBO

Descripción: Es un demonio con forma femenina que ataca a los hombres durante la noche para robarles su semen. A diferencia del íncubo, el súcubo sí adopta una forma atractiva, pues sabe que los hombres se excitan por la vista y caen más fácilmente a los pies de una chica sexy.

Según la zona geográfica, la leyenda varía y, aunque siempre se trata de mujeres hermosas, cambian algunas de sus características y su forma de hacer el mal: algunas mitologías hablan de demonios masculinos que toman la forma de mujeres muertas para consumir al hombre; otras, de beldades que viajan montadas en burro y poseen vaginas dentadas con las que castrar al hombre que las penetre; otras, de mujeres aladas que, cual mantis religiosas, se comen al hombre vivo durante el acto sexual.

También hay cuadros que pintan a los súcubos como seres híbridos, mujeres humanas mezcladas con bestias, que lucen cornamentas, colmillos, cascos de caballo, alas de Cthulhu y otros complementos de pesadilla que acentúan su rara belleza.

Nombres: Los súcubos responden a nombrecitos tan exóticos como Ábrahel, Lilit, Rusalka, Florina Vasordiel o Lutzi.

Modus operandi: Es similar al del íncubo, aunque cuenta con la ventaja de que el hombre tiene menos barreras, piensa más con el pene y es más fácil de seducir; por lo que, casi siempre, no hace falta precalentarlo y se le ataca directamente bajo una forma atractiva, llena de curvas y redondeces.

Tras una noche de muchas erecciones y eyaculaciones, mezcladas con punzadas de miedo y vértigo, vendrá la bajamar: una mañana de debilidad, cansancio y recuerdos borrosos y morbosos pero inquietantes.

Como dice el profesor Manuel Carballa en su aterrador libro El síndrome del Maligno, “a no ser por los restos de semen o sangre encontrados entre las sábanas, la víctima sólo recordará la experiencia como un sueño”. Esto al principio, luego la cosa se convertirá en obsesión y, muchas veces, aún consciente de estar bajo el influjo de un súcubo, el hombre no podrá evitar derramar su energía seminal cada noche, dejando trabajo, mujeres, hijos y amantes para entregarse en cuerpo y alma a su demonio nocturno... hasta la muerte.

Víctimas: Los súcubos atacan a todo tipo de hombres, aunque tienen preferencia por los más espirituales, sobre todo artistas y religiosos. No hay más que echar un vistazo a la clásica novela gótica “El Monje”, escrita por Matthew Gregory Lewis en 1796, en la que un sacerdote acaba en el infierno por culpa de un demonio camuflado bajo la forma de una bella mujer.

Consecuencias: Según el Malleus maleficarum o Martillo de las Brujas (la guía para la caza de brujas más importante del Renacimiento) los súcubos no derraman el semen de sus víctimas, sino que lo recolectan y después lo usan para embarazar mujeres y crear monstruos. En otros textos de la época se especifica que los súcubos, al recibir el semen en su interior, desarrollan un pene y se transforman en íncubos para más tarde reinyectar ese mismo semen en víctimas femeninas.


Diferentes teorías acerca de los demonios lúbricos

Aunque la tradición judeocristiana y la de otras culturas monoteístas ha considerado a los íncubos y a los súcubos como seres malignos, proyecciones monstruosas de la lujuria de los durmientes, metáforas tremendistas de las fantasías que causan las poluciones nocturnas o la parálisis del sueño, las teorías modernas los han descartado, calificándolos de supercherías o (en el caso de Jung) relacionándolos de forma directa con el arquetipo del “ánima”.

Por otro lado, existen teorías profanas que ven a los demonios lúbricos como seres que se pueden dominar y utilizar para alcanzar altas formas de placer sexual y estados alterados de conciencia. William Burroughs es uno de los pocos escritores modernos que trató y redefinió el tema en sus libros, artículos y entrevistas. En su novela El lugar de los caminos muertos (1984), un personaje de Burroughs habla de los espíritus-zorro japoneses, demonios capaces de adoptar cualquier forma (hombre, mujer o niño) para seducir a sus víctimas y, en una conversación con Víctor Bockris el propio escritor dijo lo siguiente: “Los íncubos y súcubos pueden ser dañinos y destructivos. Como con cualquier situación sexual, el peligro depende de cómo la manipules. Todo sexo es potencialmente peligroso, porque nuestros sentimientos sexuales nos hacen vulnerables. ¿Cuánta gente ha sido arruinada por un amante? El sexo conlleva un punto de invasión y los súcubos y los íncubos simplemente nos hacen intensamente conscientes de esto/…/ El sexo es físico. Si fuera posible para cualquier persona pulsar un botón que hiciera aparecer a un íncubo o a un súcubo, creo que la mayoría de la gente preferiría tener relaciones sexuales con uno de estos demonios a las aburridas cópulas con gente real”.

La invocación de íncubos y súcubos

Botones para llamar íncubos y súcubos, de momento, no hay, pero en la escuela tántrica Kaula existen complicados ritos para invocar a este tipo de demonios sexuales. También en el universo de la magia hay ritos para atraer íncubos y súcubos, por ejemplo a través de la gnosis liminal (un estado intermedio entre el sueño y la razón en el que se puede controlar la acción onírica y hacer viajes astrales), las prácticas chamánicas (en ciertas tribus africanas hay brujos capaces de invocar demonios lúbricos dentro de un espejo para luego exterminarlos) o la evocación erótica (acumular energía e imaginación sexual mediante pornografía, masturbación sin orgasmo y otras técnicas, para concentrarse en la creación mental de una forma-sombra con la que hacer el amor).

Además, hay expertos espiritistas que, como Burroughs, han hablado del uso y dominio de íncubos y súcubos, es decir, agarrar al diablo por los cuernos para usarlo en provecho propio, ya sea para la autoexploración, para el placer o para encomendarle acciones determinadas, bien en el plano psíquico (adivinación, resolución de misterios, etc.), bien en el físico (asignándole tareas determinadas).

Sin embargo, todas estas prácticas son poco recomendables para individuos no curtidos en mil batallas mágicas y espirituales. Invocar y jugar con un súcubo o un íncubo puede ser muy perjudicial para la salud y la cordura, no sólo porque los coitos con la entidad chupen mucha energía (porque el ente la absorbe y también porque trabajar en ciertos estados de conciencia resulta agotador) sino porque el gran placer sexual alcanzado lleve al invocador a generar una dependencia que lo "enganche" a las cópulas con el demonio, arrastrándolo así a la ruina física y mental.

Cómo deshacerse de un diablo erótico

Resulta extremadamente difícil quitarse de encima (o de debajo) a un demonio lúbrico, en primer lugar porque es necesaria una gran fuerza de voluntad: a nadie le amarga un dulce y los orgasmos que se alcanzan en las cópulas con estos seres son sobrenaturales, así que el primer paso es tener determinación y decidir librarse del demonio a toda costa, haciendo oídos sordos a sus cantos de sirena y rechazando sus ofertas sexuales. Luego hay que tender una trampa ritual para espíritus y encerrarlo en una botella, un cristal o un triángulo, lo cual requiere unos conocimientos de magia bastante avanzados.

También es posible deshacerse de estos demonios usando la gnosis liminal para reabsorber en el propio cuerpo las cualidades y el nombre de la entidad, eliminando toda asociación erótica, aunque sea a base de duchas frías o hielo en los genitales. Aunque suene rara, no es una técnica tan diferente a la que se suele usar para exorcizar amantes de carne y hueso.

Así pues, cuidadito con el sexo, real y de fantasía, masturbado, solo y en pareja y grupo, de día y de noche, hetero, homosexual y bisexual.

¡Advertidos estáis!


29 marzo 2011

MANUAL LENGUAJE NO SEXISTA

Usamos letras para hacer palabras.
Usamos palabras para construir un mensaje.
Usamos el mensaje para comunicar.

17 marzo 2011

CURA QUE NO CURA, MATA


Ahora que entramos en fechas de Pasión,
les recuerdo que lo que para unos dura una Semana,
para cientos de miles ha durado toda una Vida,
y para otros cientos de miles toda una Muerte
















11 marzo 2011

AUTOSTOP

Con esto de las crisis en Oriente Medio, la subida de la gasolina, la bajada de los límites de velocidad, etc... la peña empieza a moverse en autostop. Pero, ten cuidadín con los autostopistas... cógelas si el trayecto es superior a 20 minutos de recuperación... jejejeje

14 febrero 2011

¡Oid enamorados! ¡El sexo es un coñazo!

Hoy en día, todo el mundo dice que se lo pasa de puta madre en la cama. Yo no lo dudo. Lo que no me trago es que sea haciendo el amor.... Porque, francamente... el sexo es un coñazo. Lo que pasa es que está sobrevalorado.


Vamos a ver:
¿Cuánto dura el orgasmo masculino?
Pues, el orgasmo-orgasmo, propiamente dicho, dura... yo que sé, lo que tarda uno en tomarse un chupito.
¿Y para eso tanto trabajo?.... Quedar, ducharse, llevarla a cenar… convencerla...
¡Joder! Al menos para lo del chupito no tienes que convencer al camarero: Venga, tonto, pónmelo, si no te va a pasar nada...


Pero hay muchas más cosas que me cabrean del sexo. En primer lugar, el sexo es sexista. Porque hay que ver lo mal vista que está la eyaculación precoz. Y, sin embargo, una tía que llega al orgasmo en cinco minutos, ¡se la rifan!.... Coño, ¡esto es una injusticia! Es como si en las olimpiadas, a la tía que gana los cien metros le dan una medalla, y al tío... lo llevan al sexólogo.


El sexo está bien al principio... por la novedad, pero en cuanto empiezas a practicarlo en pareja la cosa se jode.
Por ejemplo, intentar tener un orgasmo simultáneo es imposible. Es como pretender ponerse de acuerdo para eructar al mismo tiempo. Eso no hay quien lo controle. ¿tú has visto parejas que eructen a la vez?... ¿te imaginas?... Él, eructando de repente, y ella: Eres un egoísta, no me has esperado...
Acabaríamos todos fingiendo los eructos.


Además, si eres tío, el sexo es como la mafia: nunca puedes decir que NO..... Siempre has de tener ganas.


Un ejemplo: yo estoy en una exposición de arte figurativo etrusco -una cosa muy común- y llega Naomi Campbell y me dice que quiere hacer el amor conmigo -algo también muy común-. Bueno, pues si le digo que no me apetece, al día siguiente media España piensa que soy gay.

En fin, que al final haces un esfuerzo y acabas acostándote con ella... pero por el qué dirán.

No hay derecho, joder! Es como si vas a un restaurante, no te apetece solomillo y el maître va por ahí diciendo que eres vegetariano. Aunque hay maîtres que hacen cosas peores: te hacen sentir como si estuvieras haciendo el amor. Se pegan toda la comida vigilándote para ver cómo te lo pasas. Y luego te preguntan: ¿le ha gustado al señor?. Que te dan ganas de decirle: Sí, ¿y usted ha disfrutado, o me lo he comido demasiado rápido?


Pero lo que ya me parece una vergüenza es esa gentuza que se gana la vida con el sexo: los sexólogos. El sexólogo es un tío que va de experto porque tiene un diploma en la pared firmado por el rector de la Universidad. ¡Pues vaya! Lo que tenía que tener es una declaración jurada de su mujer. Porque: ¿qué pasa?, ¿es que el rector se ha acostado con él?, ¿y como sé yo que a mi chica le va a gustar lo mismo que al rector?.


Además, todos los sexólogos te dicen lo mismo: 'Al sexo hay que echarle imaginación' ¡Coño, con lo incómodo que es eso! Antes, todo lo más, había dos posturas: me apetece o no me apetece.
Pero ahora... ¿tú has leído el Kamasutra?. Para echar un polvo tienes que ser Nadia Comaneci. Que si 'la carretilla'..., que si 'el molinete'..., que si 'la variante de la medusa'... ¿la variante de la medusa?....
¡Joder! ¡si yo no sé ni hacer la medusa!


Otra cosa que te dicen mucho es que: 'en el sexo todo está permitido si los dos están de acuerdo'... Ya, pero si somos tres y uno no quiere, ¿qué? ¿aplicamos la mayoría y que se joda?.


Pero lo peor de esto de las innovaciones es que te conduce a perversiones muy estúpidas. Por ejemplo, insultarse mientras se hace el amor. Tú estás allí intentando hacer la medusa, controlando la eyaculación... y ella:
- ¡Cerdo, bestia, animal...!
Y claro, al final te calientas y le dices: - ¡¿Y tú... con lo mal que aparcas?!


En fin, está claro que el sexo es un coñazo.
Porque...además, si es de género tonto: Si el sexo fuera tan bueno como dicen, ya lo habrían privatizado o hubiese ido en el programa político del PP.


Si has sonreído un par de minutos..........me alegro, ya te duró más que el orgasmo, ja ja, ja