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13 junio 2011

LOS COLORES DEL AURA


El aura es una manifestación visible del cuerpo astral o emocional, que puede ser percibida por una persona con capacidades clarividentes. Todos podemos ver el aura. Y los que seguro la ven a diario son todos los niños y niñas menores de 8 años.

Se trata de una emanación luminosa, que se produce debido a la energía generada por la atmósfera sutil de las emociones, que presenta una variación en su color o en la intensidad según el estado físico y emocional de una personal.

Cada color puede indicar aspectos positivos (en sus variantes más claras y luminosas) o negativos (cuando éstos se presentan en tonos más oscuros). La tonalidad dominante (principal) refleja atributos generales del temperamento y la personalidad, mientras que cuando éste aparece en un lugar secundario, suele referir a situaciones temporarias.



¿Qué significan los diferentes colores del aura?

Rojo
Como tonalidad principal indica ambición, optimismo, valentía, carisma y capacidad para el liderazgo. En sus aspectos negativos (ésto es cuando vira hacia el rojo fuego, sangre o oscuro), el rojo puede ser indicador de egoísmo e impulsividad.

Como color secundario puede ser indicador de una exaltación temporaria fruto del entusiasmo en algún proyecto o decisión. Pero también puede señalar un momento de excesivo nerviosismo e irritación.

Naranja
Cuando el naranja es color dominante, refleja habilidad social, diplomacia, sensibilidad y lealtad. En sus tonalidades oscuras indica manipulación, hipocresía y superficialidad. También puede referir hipersensibilidad al punto de ser una personalidad difícil de tratar.

En lugar secundario, es indicador de un momento en el cual las relaciones sociales íntimas (familia, amigos) son una necesidad interna. En sus variantes negativas, puede indicar el deseo de soledad y la intención de evitar cualquier forma de compromiso con los otros.

Amarillo
Esencialmente, refiere lucidez, inquietud intelectual, creatividad. En los aspectos secundarios puede ser indicador de una etapa prolífica.

Las variantes oscuras del amarillo reflejan actitudes excesivamente críticas o pesimistas. O, siendo este secundario, indicar de cansancio mental, estrés o un momento de bajo rendimiento intelectual.

Verde
El verde indica por lo general encanto, determinación y solidaridad. Como tonalidad secundaria, el verde revela una etapa de inquietud servicial.

En sus variantes oscuras, puede sugerir egocentrismo, testarudez. Como rasgo secundario, puede indicar una etapa de celos o envidia.

Azul
Como tonalidad dominante, el azul indica idealismo y gran capacidad de comunicación. Son virtudes esenciales de esta tonalidad la fortaleza, la franqueza y la sinceridad. En sus variantes negativas, el azul sugiere inestabilidad, dispersión y ansiedad.

Como color secundario indica una etapa positiva y optimista. En sus variantes negativas, sugiere un momento de depresión.

Índigo
Indica afectividad, empatía e intuición. En su versión oscura, este color señala personalidades manipuladoras e interesadas.

En segundo plano, el índigo puede indicar una etapa de serenidad y felicidad, en sus frecuencias oscuras, puede aludir un momento de tristeza o soledad.

Rosa
La proyección de tonalidades rosadas refiere gran sensibilidad y fortaleza. Suele indicar sacrificio, abnegación y perseverancia. Como color secundario puede referir a una etapa de afectividad y ternura.

Las variantes negativas del rosado, pueden ser reflejos inmadurez o fragilidad. En un segundo plano, es indicador de un momento de inseguridad o dependencia.

Silver/Plata
Creatividad idealista, indica espiritualidad, y misticismo. En un segundo plano, puede proyectar una etapa de sueños o anhelos.

En sus tonos oscuros puede sugerir pasividad o debilidad. Como color secundario, su aspecto negativo sugiere un momento de falta de contacto con la realidad.

Dorado
Indica energía y perseverancia. Las tonalidades doradas proyectan sed de justicia, convicción y fortaleza. En segundo lugar, el dorado puede estar proyectando un momento de esfuerzo y dedicación.

En sus aspectos negativos, puede estar indicando una sobre exigencia, o estrés, así también como vocaciones manipuladoras.

Bronce

Este color sugiere pureza e inocencia. Como tonalidad secundaria podría indicar el deseo momentáneo de ayudar a los demás.

En sus variedades oscuras puede indicar una personalidad insensible o despiadada, quizá hipócrita... o un momento propicio a la envidia o el cinismo.

Blanco

Combina atributos de los demás colores: alegría fuerza, optimismo, amor. También creatividad e imaginación. En un lugar secundario indica etapas de reflexión y sencillez.

En sus variantes negativas, sucio o manchado, indica franco egoísmo y una victimización voluntaria con el objeto de llamar la atención o manipular a los demás.

¿De qué color tienes el aura hoy?
Si no te la ves, pregúntale a un niño: ¿de qué color tengo hoy mi energía?

05 abril 2011

SEXO ENDEMONIADO

Incubos y súcubos:
Los demonios del sexo

Esas criaturas infernales que atacan a hombres y mujeres durante la noche para pervertirlos, robar su energía sexual y matarlos a polvos. Cuidado, mucho cuidado. Me da igual si lo crees o no, ¡existen!

De entre los muchos demonios que atacan sexualmente a los hombres y mujeres, tal vez los más fascinantes sean los íncubos y los súcubos, unas terribles criaturas que pululan por el mundo desde el Medievo, y pueden envenenar tu mente, extraerte la energía sexual y espiritual, endemoniarte, volverte loco de terror y placer. Y, si no pones remedio, incluso acabar con tu vida para mandarte directamente al infierno, sin contemplaciones ni ordalías.

Etimología

La palabra "SUCUBO" proviene de una alteración de "succuba" procedente del latín que significa "prostituta". La propia palabra deriva del prefijo "sub-" que significa "debajo de, debajo", y del verbo "cubo" significa "yo quedo". Por lo que, súcubo, es alguien que queda bajo otra persona. Considerando que un incubus (latin "in-", la posición en este caso es "en la cima"), por lo que, es alguien que queda encima de otra persona.

La leyenda/realidad de los súcubos es una explicación del fenómeno de las poluciones nocturnas y la parálisis del sueño.

El término INCUBO significa: "me acuesto sobre ti" , Íncubo (del latín incubare, ‘yacer’, ‘acostarse’).
Sinonimia del Incubo

Se le conoce por diferentes nombres alrededor del mundo de acuerdo al folclore popular regional:

En la isla de Zanzíbar (Tanzania) es conocido como Popo bawa, como un espíritu que ataca a los hombres cuando duermen.

En la provincia chilena de Chiloé es conocido también como el Trauco, representado como un enano que seduce a las jóvenes en pubertad, algunas veces el trauco es usado para explicar embarazos no deseados o súbitos, especialmente en las mujeres no casadas.

En Hungría es llamado Liderc y puede ser un amante satánico que vuela por las noches, y parece como una luz arrolladora o como un pájaro de fuego.

Es conocida como Mara en el folclore escandinavo, se suele representar con la figura de una mujer maligna y rencorosa, responsable de las pesadillas entre las personas.

En Paraguay es conocido como Kurupí, un ser mitológico con un gigantesco falo que secuestra mujeres para violarlas.

En Guatemala es conocido como El Sombrerón, un ser de reducida estatura, galante, que viste de negro, utiliza minúsculas botas y un enorme sombrero (de ahí su nombre), seduce a las mujeres jóvenes, enamorándolas con bellas canciones.


INCUBO

Descripción: Se trata de un demonio con forma masculina que ataca a las mujeres por la noche, en la cama, casi siempre mientras duermen. La apariencia del íncubo no es necesariamente atractiva, ya que no busca la seducción sino despertar en su víctima los instintos sexuales más bajos y primordiales.

Dependiendo el país, el íncubo se representa unas veces como un enano barrigudo, otras como un señor alto, delgado y peludo, otras como un joven apuesto y bien vestido y otras incluso como un pájaro de fuego. En todos los casos, siempre está dotado de un miembro descomunal.

Nombres: Atienden a nombres como Zabulón, Leviatán, Belaam o Alpiel Efelios y, aunque hay varias teorías al respecto, se supone que, tanto ellos como los súcubos, descienden de los Nefelines, ángeles caídos en desgracia que engendraron una raza degenerada.

Modus operandi: El íncubo se cuela en la mente femenina y siembra la lujuria, provocándole sueños húmedos, pensamientos de lubricidad desviada o exagerada, para pervertirla antes de atacar. Tras varias noches de precalentamiento, el íncubo se materializa y copula con la mujer en unos coitos tan salvajes y placenteros que la humana se derrite en mil orgasmos, a veces entrecortados por momentos de lucidez que deriva en auténtico horror.

A la mañana siguiente, la interfecta no recuerda casi nada, sólo que ha tenido un sueño húmedo, brutal y extraño y que, a juzgar por la cantidad de semen y sangre que hay en sus orificios, no ha sido una experiencia del todo irreal. Además, la víctima siente debilidad y abatimiento, ya que el íncubo ha empezado a extraer su energía erótica a través del coito.

Víctimas: Los íncubos atacan a todo tipo de hembras, sin importarles su edad, apariencia física o estado civil: lo mismo les da que sea guapa o fea, alta o baja, viuda, soltera o casada, embarazada o infértil, enferma o sana, ninfómana o anorgásmica: el caso es que sea mujer y que tenga una mínima energía sexual para alimentarse de ella, robándosela noche tras noche, de manera que el demonio se va haciendo cada vez más fuerte mientras su víctima (que, enganchada al placer, es capaz de dejar a su marido y todo para consagrarse al demonio) se debilita progresivamente, llegando en ocasiones a sufrir ataques al corazón, o una muerte violenta ocasionada por el intenso placer sexual que su cuerpo, ya consumido, no soporta.

Consecuencias: En caso de que la víctima se quede embarazada, puede dar a luz a bebés muertos o a retrasados mentales, pero también a abortos con apariencia medio humana-medio animal, criaturas deformes, perversas y con especial inclinación por el mal. En España son conocidas de siempre “las morlas”. Pregúntale a alguna abuela sobre la oleada de morlas a mediados de los 1.940 y 1.950 en España. Se dice que el mismísimo Anticristo podría ser engendrado por un demonio lúbrico, si bien hay teorías que sostienen que de estos polvos aberrantes pueden salir seres con increíbles poderes mágicos: no en vano, hay expertos que juran que el mago Merlín era hijo de un íncubo y una prostituta.


SÚCUBO

Descripción: Es un demonio con forma femenina que ataca a los hombres durante la noche para robarles su semen. A diferencia del íncubo, el súcubo sí adopta una forma atractiva, pues sabe que los hombres se excitan por la vista y caen más fácilmente a los pies de una chica sexy.

Según la zona geográfica, la leyenda varía y, aunque siempre se trata de mujeres hermosas, cambian algunas de sus características y su forma de hacer el mal: algunas mitologías hablan de demonios masculinos que toman la forma de mujeres muertas para consumir al hombre; otras, de beldades que viajan montadas en burro y poseen vaginas dentadas con las que castrar al hombre que las penetre; otras, de mujeres aladas que, cual mantis religiosas, se comen al hombre vivo durante el acto sexual.

También hay cuadros que pintan a los súcubos como seres híbridos, mujeres humanas mezcladas con bestias, que lucen cornamentas, colmillos, cascos de caballo, alas de Cthulhu y otros complementos de pesadilla que acentúan su rara belleza.

Nombres: Los súcubos responden a nombrecitos tan exóticos como Ábrahel, Lilit, Rusalka, Florina Vasordiel o Lutzi.

Modus operandi: Es similar al del íncubo, aunque cuenta con la ventaja de que el hombre tiene menos barreras, piensa más con el pene y es más fácil de seducir; por lo que, casi siempre, no hace falta precalentarlo y se le ataca directamente bajo una forma atractiva, llena de curvas y redondeces.

Tras una noche de muchas erecciones y eyaculaciones, mezcladas con punzadas de miedo y vértigo, vendrá la bajamar: una mañana de debilidad, cansancio y recuerdos borrosos y morbosos pero inquietantes.

Como dice el profesor Manuel Carballa en su aterrador libro El síndrome del Maligno, “a no ser por los restos de semen o sangre encontrados entre las sábanas, la víctima sólo recordará la experiencia como un sueño”. Esto al principio, luego la cosa se convertirá en obsesión y, muchas veces, aún consciente de estar bajo el influjo de un súcubo, el hombre no podrá evitar derramar su energía seminal cada noche, dejando trabajo, mujeres, hijos y amantes para entregarse en cuerpo y alma a su demonio nocturno... hasta la muerte.

Víctimas: Los súcubos atacan a todo tipo de hombres, aunque tienen preferencia por los más espirituales, sobre todo artistas y religiosos. No hay más que echar un vistazo a la clásica novela gótica “El Monje”, escrita por Matthew Gregory Lewis en 1796, en la que un sacerdote acaba en el infierno por culpa de un demonio camuflado bajo la forma de una bella mujer.

Consecuencias: Según el Malleus maleficarum o Martillo de las Brujas (la guía para la caza de brujas más importante del Renacimiento) los súcubos no derraman el semen de sus víctimas, sino que lo recolectan y después lo usan para embarazar mujeres y crear monstruos. En otros textos de la época se especifica que los súcubos, al recibir el semen en su interior, desarrollan un pene y se transforman en íncubos para más tarde reinyectar ese mismo semen en víctimas femeninas.


Diferentes teorías acerca de los demonios lúbricos

Aunque la tradición judeocristiana y la de otras culturas monoteístas ha considerado a los íncubos y a los súcubos como seres malignos, proyecciones monstruosas de la lujuria de los durmientes, metáforas tremendistas de las fantasías que causan las poluciones nocturnas o la parálisis del sueño, las teorías modernas los han descartado, calificándolos de supercherías o (en el caso de Jung) relacionándolos de forma directa con el arquetipo del “ánima”.

Por otro lado, existen teorías profanas que ven a los demonios lúbricos como seres que se pueden dominar y utilizar para alcanzar altas formas de placer sexual y estados alterados de conciencia. William Burroughs es uno de los pocos escritores modernos que trató y redefinió el tema en sus libros, artículos y entrevistas. En su novela El lugar de los caminos muertos (1984), un personaje de Burroughs habla de los espíritus-zorro japoneses, demonios capaces de adoptar cualquier forma (hombre, mujer o niño) para seducir a sus víctimas y, en una conversación con Víctor Bockris el propio escritor dijo lo siguiente: “Los íncubos y súcubos pueden ser dañinos y destructivos. Como con cualquier situación sexual, el peligro depende de cómo la manipules. Todo sexo es potencialmente peligroso, porque nuestros sentimientos sexuales nos hacen vulnerables. ¿Cuánta gente ha sido arruinada por un amante? El sexo conlleva un punto de invasión y los súcubos y los íncubos simplemente nos hacen intensamente conscientes de esto/…/ El sexo es físico. Si fuera posible para cualquier persona pulsar un botón que hiciera aparecer a un íncubo o a un súcubo, creo que la mayoría de la gente preferiría tener relaciones sexuales con uno de estos demonios a las aburridas cópulas con gente real”.

La invocación de íncubos y súcubos

Botones para llamar íncubos y súcubos, de momento, no hay, pero en la escuela tántrica Kaula existen complicados ritos para invocar a este tipo de demonios sexuales. También en el universo de la magia hay ritos para atraer íncubos y súcubos, por ejemplo a través de la gnosis liminal (un estado intermedio entre el sueño y la razón en el que se puede controlar la acción onírica y hacer viajes astrales), las prácticas chamánicas (en ciertas tribus africanas hay brujos capaces de invocar demonios lúbricos dentro de un espejo para luego exterminarlos) o la evocación erótica (acumular energía e imaginación sexual mediante pornografía, masturbación sin orgasmo y otras técnicas, para concentrarse en la creación mental de una forma-sombra con la que hacer el amor).

Además, hay expertos espiritistas que, como Burroughs, han hablado del uso y dominio de íncubos y súcubos, es decir, agarrar al diablo por los cuernos para usarlo en provecho propio, ya sea para la autoexploración, para el placer o para encomendarle acciones determinadas, bien en el plano psíquico (adivinación, resolución de misterios, etc.), bien en el físico (asignándole tareas determinadas).

Sin embargo, todas estas prácticas son poco recomendables para individuos no curtidos en mil batallas mágicas y espirituales. Invocar y jugar con un súcubo o un íncubo puede ser muy perjudicial para la salud y la cordura, no sólo porque los coitos con la entidad chupen mucha energía (porque el ente la absorbe y también porque trabajar en ciertos estados de conciencia resulta agotador) sino porque el gran placer sexual alcanzado lleve al invocador a generar una dependencia que lo "enganche" a las cópulas con el demonio, arrastrándolo así a la ruina física y mental.

Cómo deshacerse de un diablo erótico

Resulta extremadamente difícil quitarse de encima (o de debajo) a un demonio lúbrico, en primer lugar porque es necesaria una gran fuerza de voluntad: a nadie le amarga un dulce y los orgasmos que se alcanzan en las cópulas con estos seres son sobrenaturales, así que el primer paso es tener determinación y decidir librarse del demonio a toda costa, haciendo oídos sordos a sus cantos de sirena y rechazando sus ofertas sexuales. Luego hay que tender una trampa ritual para espíritus y encerrarlo en una botella, un cristal o un triángulo, lo cual requiere unos conocimientos de magia bastante avanzados.

También es posible deshacerse de estos demonios usando la gnosis liminal para reabsorber en el propio cuerpo las cualidades y el nombre de la entidad, eliminando toda asociación erótica, aunque sea a base de duchas frías o hielo en los genitales. Aunque suene rara, no es una técnica tan diferente a la que se suele usar para exorcizar amantes de carne y hueso.

Así pues, cuidadito con el sexo, real y de fantasía, masturbado, solo y en pareja y grupo, de día y de noche, hetero, homosexual y bisexual.

¡Advertidos estáis!


27 marzo 2011

CENTROS ENERGETICOS CHAKRAS



Los principales siete centros de energía, invisibles e inmensurables, situados en el cuerpo humano.

7º Sajasrara
Trascendencia
Conocimiento interior
Amplitud de conciencia
Conexión con el Universo y otros planos
Canalización de energía universal

6ºAgñá
Intuición y voluntad espiritual
Visión global del mundo y la vida
Imaginación y anhelos
Conexión de las ideas

5º Vishuddha
Capacidad de expresar nuestras ideas
Decir claramente la verdad
Expresión y creatividad
Crecimiento

4º Anajata
Centro de encuentro
del cuerpo, la mente y el espíritu
Equilibrio con la naturaleza
Centro de la autoestima
Amor a nosotros mismos
Centro de la sanación
Respiración
Compasión

3º Manipura
Actividad mental
Centro del ego y poder personal
Regula la fuerza vital del cuerpo
Energía a nuestros sueños y objetivos
Nos permite entrar en acción
Alimento/Digestión
Propia libertad

2º Suadhisthana
Sociabilidad
Reproducción
Sexualidad

1º Muladhara
Es la energía en el plano físico y realidad material
Enraizamiento Madre Tierra
Origen de la pasión
Instinto de supervivencia